Antonio Adrover González (1929)

Antonio Adrover González (1929)  - Marineiro

Antonio Adrover González (1929) – Mariñeiro

la vida de los
marineiros siempre fue
de mucho sacrificio.

Recuerda los nombres de sus maestros en la escuela, primero Don Miguel, cuando tenía 4 años; y luego, las clases en la de Manolo Carceiro. Allí estaba por las mañanas y ya con 7 años encima de la gamela del abuelo, a pescar fanecas por la tarde.

En invierno, las familias marineras buscaban su sustento. Al monte a por piñas para vender a las panaderías. A las algas, e incluso al marisqueo para hacer el caldo junto con algunas berzas cogidas “en alguna finca”.

Aprecia la solidaridad entre muchas familias vecinas en las épocas duras. Si el verano había sido bueno, y había mucho pescado seco, recuerda a su madre llevando algo a las casas de otras familias con más problemas. La solidaridad también se daba entre pescadores de A Guarda con los vecinos de Mougás (Oia). En este punto, Antonio relata como trabajaban varias jornadas cogiendo pescado que entregaban a los vecinos del lugar, y que anotaban en un cuaderno. Cuando llegaba la cosecha del maíz y otros productos de la tierra, de Mougás llegaba el alimento que en buena medida llenaba el caldero de las familias de los marineros guardeses.

Es consciente que la pesca y el marisqueo incontrolado esquilmaron la riqueza con la que contaba la costa gallega. Necesidad o avaricia, según el caso, llevó la que por muchos años se practicase una extracción sin control, de la que no duda en afirmar que su generación formó parte. Con humor pero también con cierto dolor afirma que los guardeses “fueron como el caballo de Atila, por donde pasaban ni la hierba crecía”.

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