La pesca de altura

Primeramente, el barco a vapor y, seguidamente, los motores a gasoil, permitieron alejarse de la costa en la búsqueda de los bancos de pescado que escondía la costa atlántica. Primero, Portugal y la costa cantábrica, y con la llegada de los grandes barcos, los caladeros de Marruecos y del mundo en adelante.

Los destinos más próximos alejaban a los marineros del hogar por tres o cuatro semanas. Los que prestaban servicio en los grandes pesqueros, marchaban con la esposa embarazad y volvían “cuando el niño ya sabía hablar”, según el relato tanto de hombres como mujeres.

La posibilidad de un naufragio siempre estaba ahí. “El Gran Sol comió varios barcos”, señalaba Antolín Pérez, por eso, agrega, le llaman “el mar de las viudas”.
La evolución de las artes permitió la salida con el “trasmallo” a espaldas de Marruecos en la búsqueda de langosta, merluza y rabada de barriga negra, entre otras especies. El palangre abrió las puertas para la pesca del pez espada.

La flota palangrera de A Guarda consta de más de 70 barcos que en la actualidad pescan en los caladeros de todo el mundo.

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